El Papa quiere cristianos empujados por el Espíritu Santo hacia fuera
19/10/2018 07:46 am


Durante la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este viernes 19 de octubre, el Papa Francisco recordó que el Señor quiere cristianos que crecen hacia fuera empujados por la levadura del Espíritu Santo, y no hacia dentro como los hipócritas preocupados sólo por sí mismos.

El Papa diferenció entre la levadura “que hace crecer” y la levadura “mala, que arruina”. Esa es la levadura “de los fariseos, de los doctores de la Ley de aquel tiempo, de los saduceos”. Es decir, “la levadura de la hipocresía”.

“Es gente cerrada en sí misma que aparenta, que actúa con falsedad, que da una limosna para después anunciarlo tocando una trompeta. La preocupación de estas personas es custodiar lo que tienen dentro, su egoísmo, su seguridad. Cuando surge algo que los pone en dificultad, miran a otra parte”.

Jesús dice: “Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”. Francisco explicó que “Jesús no tolera la hipocresía: presentarse bien, con bellas formas de educación, pero con malos hábitos por el interior”.


El Papa recordó las palabras que el Señor dirigió a los fariseos: “Por fuera aparentáis hermosos, como los sepulcros, pero por dentro hay putrefacción y destrucción, llenos de escombros”.

Continuó el Pontífice: “Esta levadura que hace crecer hacia dentro es una levadura que te hace crecer sin futuro, porque en el egoísmo, en el volverse hacia uno mismo, no hay futuro. En cambio, hay otro tipo de persona a la que vemos con otro tipo de levadura, que es lo contrario: hace crecer hacia fuera”.

En contraposición a esas personas cerradas, que solo piensan en sí mismas, el Papa presentó a personas proyectadas hacia fuera. Esas personas, “pueden equivocarse, pero se corrigen. En ocasiones se caen, pero se levantan. Incluso pecan, pero se arrepienten. Siempre hacia fuera, siempre hacia esa herencia prometida a la que están predestinados”.

Esa gente “es gente alegre, porque se les ha prometido una felicidad muy grande: serán gloria, alegría de Dios. La levadura de esas personas, como recordaba San Pablo, es el Espíritu Santo que les impulsa a estar contentos en su gloria, en la gloria de Dios”.

El Santo Padre subrayó que “Jesús nos quiere siempre en camino con la levadura del Espíritu Santo que nunca hace crecer hacia dentro, como los doctores de la Ley y los hipócritas, sino que nos empuja hacia fuera, hacia el horizonte”.


“Así es como Jesús quiere que sean los cristianos, con dificultad, con sufrimientos, con problemas, con caídas, pero siempre avanzando con la esperanza de alcanzar la heredad”.

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